miércoles, 1 de julio de 2009

A tus pies


- Estoy a tus pies - me dijeron los zapatos de tacón alto.
Y en un arrebato de coquetería me los calcé, sintiéndome más femenina que nunca.
Por una tarde decidí subirme al incómodo escalón de las pretenciones, de la pretención de ser más alta, de simular unas piernas más largas, la pretención de tener el cielo unos centímetros más cerca, de mirar a los ojos de los que son más altos sin tener que mirar hacia arriba para encontrarlos.
Por una tarde guardé mis zapatos planos y las botas de montaña para pasear por el suelo de callao del “Mentidero” del museo Antonio Padrón, que con tacones me pareció más difícil de recorrer que la bajada de Andén Verde a la playa de la Virgen después de la época de lluvias. Cambié los senderos entre pinos para mezclarme con el gentío que acudió a la exposición que inauguraba el curso de fotografía. Los alumnos del curso buscaban la mejor foto de los originales bodegones que adornaban artísticamente el patio, tremendamente incentivados porque las fotos que se exponían eran de muchos de ellos.
De camino al museo, cuando pasé por la plaza de Santiago de Galdar me pregunté si tenía sentido esa manera lenta de andar por ir subida al escalón de las pretenciones. Entonces escuché un piropo, al caminar lento me dio tiempo a escucharlo, a ponerme roja y a que se dieran cuenta de mi sonrojo, todo esto pude observar en mi lento avance hacia mi destino.
- Estoy a tus pies – volvieron a decir mis zapatos
- Pues como siga esto así, van a terminar en mis manos y a mis pies solo quedarían baldosas y asfalto. ¿Por qué me habré empeñado…?
- No te preocupes – me contestaron – Que pronto llegamos
- A este ritmo lo dudo – pensé – Este invento es la venganza de la búsqueda del amor desesperado.
Y con aire socarrón me preguntaron:
- ¿Así que es amor los que andas buscando?
Y seguro que si mis zapatos hubieran tenido cejas una de ellas se habría arqueado y agregaron:
- Yo te ayudaré a encontrarlo
Después de caminar torpemente sobre el callao del “Mentidero” las suelas se hicieron trizas. El tacón que se trababa entre las piedras provocó que se partiera la suela por la mitad, caminar con ellos se volvió tarea de equilibristas.
Aún con todo, después de quitármelos me volvieron a decir:
- Estoy a tus pies
Un poco resentida le contesté:
- Pues ni lo estás ni lo volverás a estar. Y menuda forma de encontrarme el amor haciéndome perder el equilibrio.
Pero ellos seguían en sus trece.
- Para enloquecer de amor es necesario andar un poquito desequilibrado
Estoy a tus pies y me he ocupado de dejar trocitos de mí por todos lados para que sea el amor el que te encuentre y que nunca pierda tu rastro.

10 comentarios:

Nely dijo...

Que bonito relato Estela, me gusta mucho. Besos

Dulce dijo...

Muy bonito lo que has escrito.
No te sorprendas de que te piropeen, aquí lo hacen mucho cuando ven a una muchacha linda.
Lo que sí me da penita es que estuvieras en Gáldar y no lo dijeras antes, nos podríamos haber conocido.
Saluditos.

EsTelaMarinera dijo...

Nely!!
Creí que te vería por allí. Pero me soplaron que estabas trabajando, me alegro. Espero que estés a gusto en tu nuevo trabajo.

EsTelaMarinera dijo...

Vaya Dulce no lo pensé. Pero la próxima vez que esté por allí te aviso, a ver si nos cuadra y nos vemos.

Clara dijo...

Muchacha,si no te gustaron y escribiste todo este maravilloso texto, Que escribirás cuando el zapato sea de tu más absoluto Agrado.Un beso Clara

EsTelaMarinera dijo...

La verdad es que hemos asumido un montón de sacrificios por la estética: tacones, depilación, ropa estrecha, dietas...
Hay que ver lo bonitos que se ven los zapatos en las tiendas y lo incómodos que son.
Un abrazo Clara.

Jose Coyote dijo...

Y lo bien que estabas subida a tremendo estilo que llevas puesto por naturaleza. Los que te conocen de botas se les abrieron los ojos como chernes. Lo que no tiene desperdicio en la memoria es el claqueteo de verte por los callaos muerta de la risa viendo trocitos de tu rastro.
Cuando fuimos al estudio improvisado en Amurga que montaste sobre aquella piedra y sacaste los tacones para inmortalizarlo me quedé perplejo, ahora que te leo digo: alucino leyéndote, me encanta el relato, real, visual y fresquito.

EsTelaMarinera dijo...

Es que la circunstancia fue digna de homenaje. En fin, las cabras están mejor con zapatos planos, por los riscos y no con tacones por las ciudades. Y como dice Bebe: "en la ciudad también sé estar que si hay que adaptarse una se adapta a lo que sea..."

Alberto Hugo Rojas dijo...

HOLA FELIZ VERANO... HACE MUCHO QUE NO DEJO COMENTARIOS POR AQUI.. QUE PASES BUEN VERANO

Chuko dijo...

A tus pies amor desesperado.Aunque me quede sin alma vuela lejos no te puedo detener,busca tu felicidad aunque muera de pena no era tu obligacion amarme hoy tengo que ser fuerte al verte marchar.Vuela lejos Dios es el unico que sabe porque ¿porque?......