martes, 10 de junio de 2008

Resiliencia frente a la crisis

Desde hace un tiempo, los medios de comunicación se vienen encargando de divulgar, como pájaros de mal agüero, día tras día la crisis económica que según parece azota al planeta. Una crisis motivada principalmente por la subida del precio del carburante que está desencadenando ya situaciones de escasez en algunos lugares. Sin ir más lejos, esta semana se prevé que no se reciba en la isla de Fuerteventura ninguna mercancía por la huelga de transportes que ha sido convocada, me imagino cómo se llenarán los supermercados de allí en estos días. Y bueno, ya hay gasolineras en el territorio español que no tienen carburante pues no tienen quien se los transporte. Viendo esto, me resulta tremendamente difícil mantener la esperanza en un futuro mejor. Y a lo único que me aferro para no caer en desánimo es a un concepto que conocí recientemente: la resiliencia.

El vocablo resiliencia tiene su origen en el latín , en el término resilio que significa volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar. El término fue adaptado a las ciencias sociales para caracterizar aquellas personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanos y exitosos (Rutter, 1993).

Según Helena Combarías, (http://aiur.us.es/~kobukan/la_resilencia.htm) educadora, filósofa e investigadora, el término resiliencia se refiere originalmente en ingeniería a la capacidad de un material para adquirir su forma inicial después de someterse a una presión que lo deforme. Al hablar de resiliencia humana se afirma que es la capacidad de un individuo o de un sistema social de vivir bien y desarrollarse positivamente, a pesar de las difíciles condiciones de vida y más aún, de salir fortalecidos y ser transformados por ellas. Posiblemente la resiliencia en cuanto realidad humana sea tan antigua como la propia humanidad.
Aparecen entonces dos elementos básicos de la resiliencia:
- La resistencia frente a la destrucción o la capacidad de proteger la propia integridad a pesar de la presión, dicho en otras palabras la superación de las crisis, el dolor, la muerte, la pobreza, como situaciones límites ante las cuales se resiste el ser humano, como luchador innato y sobreviviente de la esperanza
- Y el otro elemento lo constituye la capacidad de construir o reconstruir su propia vida a pesar de las circunstancias difíciles. Es el concepto oriental de las crisis: como dificultad y como oportunidad. Las crisis son conflictos de alta intensidad y por lo tanto con un alto poder de transformar individuos y sociedades. "Solo una sociedad madura para los conflictos, es una sociedad preparada para la paz", recuerda el maestro Estanislao Zuleta. Se puede afirmar que se tiene una crisis cuando lo que se vive puede, en la conciencia de cada ser humano, exceder su capacidad de respuesta o de recuperación, se pierde la esperanza y el sentido de lucha”

2 comentarios:

José Coyote dijo...

Sólo tengo una palabra para definir tu artículo, EXCELENTE, BRAVO, cuando se pase el acelerón positivo de neuronas que me acabas de dar lo leeré otra vez. Salu2

EsTelaMarinera dijo...

Gracias por tu apoyo José Coyote, me alegra haberte contagiado de positividad. (No solo va a ser contagiosa la sensación de crisis y el pesimismo)