
Sueños que se harán realidad a pesar de nosotros mismos y olvidando la advertencia "Cuidado con lo que deseas que se puede hacer realidad". Y es que muchas veces deseamos comprarnos una casa y se nos olvida que eso lleva consigo una hipoteca que termina esclavizándonos gran parte de nuestra vida. Deseamos una pareja y nos olvidamos que las relaciones también se complican y en muchas más ocasiones de las que nos gustaría. Deseamos un trabajo y luego cuando lo tenemos todo es queja: ¡ay que me canso!, ¡ay que me pagan poco!, ¡ay que ganas de tener vacaciones!... Deseamos dinero y cuando lo tenemos nos volvemos caprichosos, o excéntricos, o avariciosos y queremos más, para más caprichos, para deslumbrar, para sentirnos más poderosos, luego en los momentos críticos llegamos a la conclusión que la satisfacción inmediata y esa falsa seguridad que aporta el dinero a veces nos vuelve mezquinos y más pobres por dentro.
Y a pesar de todo esto, somos valientes y seguimos pidiendo, salud, dinero, amor, aunque tal vez sería más conveniente pedir un cambio de conciencia.