miércoles, 21 de octubre de 2009

Tanto que aprender


Después de un tiempo, uno aprende
la sutil diferencia entre sostener
una mano y encadenar un alma,
uno aprende que el amor no significa recostarse
y una compañía no significa seguridad
y uno empieza a aprender que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas,
y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta
y los ojos abiertos, no con el dolor de un niño.
Y uno aprende a construir todos sus caminos
en el hoy, porque el terreno de mañana es
demasiado inseguro para planes
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad,
y después de un tiempo uno aprende:
que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema.
Así uno planta su propio jardín y decora su propia alma,
en lugar de esperar a que alguien te traiga flores,
y uno aprende que realmente fue de aguantar que uno es realmente fuerte,
que uno realmente vale, y uno aprende y aprende,
con cada adiós uno aprende.
Jorge Luis Borges

jueves, 1 de octubre de 2009

Unidos por tu pez
















Pino de la Puente, Las Tederas-Pilancones
Las perlas de tu resina por mí se derramaron
y quedé unida a tí por la pez que me cayó tras muchos años.
No me importa amor si tu corteza se quemó y ahora está negra,
pues yo sé que tu interior quedó intacto,
tus ramas siguen dirigidas al cielo transformando la luz en maravillosa vida,
y tus heridas con la pez ya irán cicatrizando.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Las primeras lluvias






Y llegó el fresquito, las lluvias, las nubes, cubriendo las medianias con su misteriosa niebla y ya las rocas se ven aterciopeladas con el suave musgo.


viernes, 11 de septiembre de 2009

La crisis como pretexto



Hace unos años era impensable que un titulado fuera mileurista. Ahora las empresas usan la crisis como pretexto para hacerse con un buen equipo y encima pagarles menos de mil euros por jornadas continuas de 8 horas (que ya de por sí son ilegales).

Mantienen ocupados los puestos de trabajo el mayor número de horas posible, en una especie de silla caliente, que solo se refresca durante 8 horas por la noche. Trabajadores hacinados en una oficina patera, con menos de 1 metro cuadrado por puesto, con un baño unisex para más de 20 personas. Con la incertidumbre de naufragar en un mar de deudas cuando a principio de mes pasan los créditos y pagos domiciliados por el banco y se retrasa el pago de las nóminas hasta "no se sabe cuando".

Mientras tanto, ese dinero puede estar siendo usado como garantía para optar a concursos públicos, o simplemente ya se haya invertido en algún otro proyecto que pueda ofrecer una buena tajada, y para que la empresa no corra con los gastos generados por solicitar el adelanto de las nóminas a un banco, deben ser los trabajadores los que paguen intereses por sus gastos por no disponer del dinero que les corresponde al principio de mes. Y encima hay que dar gracias por tener trabajo...

martes, 4 de agosto de 2009

Bajo el bonsai


TRISTEZA, escarabajo

de siete patas rotas,

huevo de telaraña,

rata descalabrada,

esqueleto de perra:

Aquí no entras.

No pasas.

Ándate.

Vuelve

al Sur con tu paraguas,

vuelve

al Norte con tus dientes de culebra.

Aquí vive un poeta.

La tristeza no puede

entrar por estas puertas.

Por las ventanas

entra el aire del mundo,

las rojas rosas nuevas,

las banderas bordadas

del pueblo y sus victorias.

No puedes.

Aquí no entras.

Sacude

tus alas de murciélago,

yo pisaré las plumas

que caen de tu manto,

yo barreré los trozos

de tu cadáver hacia

las cuatro puntas del viento,

yo te torceré el cuello,

te coseré los ojos,

cortaré tu mortaja

y enterraré tus huesos roedores

bajo la primavera de un manzano.


Cuando las tortas llueven de todos lados y sin saber por qué.

Cuando nada de lo que haces es suficiente y a cambio del esfuerzo solo hay más y más exigencias cuesta no sucumbir al desánimo.

De modo que me voy a aplicar el poema de Pablo Neruda y a falta de manzano como tenemos bonsai en la oficina, "Tristeza, enterraré tus huesos roedores bajo el bonsai" que con tanta dedicación, con estos calores, cada dos días riego.

martes, 14 de julio de 2009

Amores sucios





Hay amores sucios CONTAMINADOS de egoísmo, CIEGOS porque todo lo permiten, DESPREOCUPADOS e INCONSCIENTES del deterioro que ocasionan.
Amores que durante el periodo en que no rompen el corazón, con sus actividades destruyen el medio decorando nefasta y artificialmente el paisaje con pañuelos de papel y toallitas que fueron húmedas. CIEGOS amantes CONTAMINANTES, cómplices de la oscuridad nocturna, DESPREOCUPADOS por el aspecto que el lugar que propició su amoroso encuentro siga siendo bello mañana. Peligrosa INCONSCIENCIA que es capaz de convertir en estercolero los rincones más especiales.

miércoles, 1 de julio de 2009

A tus pies


- Estoy a tus pies - me dijeron los zapatos de tacón alto.
Y en un arrebato de coquetería me los calcé, sintiéndome más femenina que nunca.
Por una tarde decidí subirme al incómodo escalón de las pretenciones, de la pretención de ser más alta, de simular unas piernas más largas, la pretención de tener el cielo unos centímetros más cerca, de mirar a los ojos de los que son más altos sin tener que mirar hacia arriba para encontrarlos.
Por una tarde guardé mis zapatos planos y las botas de montaña para pasear por el suelo de callao del “Mentidero” del museo Antonio Padrón, que con tacones me pareció más difícil de recorrer que la bajada de Andén Verde a la playa de la Virgen después de la época de lluvias. Cambié los senderos entre pinos para mezclarme con el gentío que acudió a la exposición que inauguraba el curso de fotografía. Los alumnos del curso buscaban la mejor foto de los originales bodegones que adornaban artísticamente el patio, tremendamente incentivados porque las fotos que se exponían eran de muchos de ellos.
De camino al museo, cuando pasé por la plaza de Santiago de Galdar me pregunté si tenía sentido esa manera lenta de andar por ir subida al escalón de las pretenciones. Entonces escuché un piropo, al caminar lento me dio tiempo a escucharlo, a ponerme roja y a que se dieran cuenta de mi sonrojo, todo esto pude observar en mi lento avance hacia mi destino.
- Estoy a tus pies – volvieron a decir mis zapatos
- Pues como siga esto así, van a terminar en mis manos y a mis pies solo quedarían baldosas y asfalto. ¿Por qué me habré empeñado…?
- No te preocupes – me contestaron – Que pronto llegamos
- A este ritmo lo dudo – pensé – Este invento es la venganza de la búsqueda del amor desesperado.
Y con aire socarrón me preguntaron:
- ¿Así que es amor los que andas buscando?
Y seguro que si mis zapatos hubieran tenido cejas una de ellas se habría arqueado y agregaron:
- Yo te ayudaré a encontrarlo
Después de caminar torpemente sobre el callao del “Mentidero” las suelas se hicieron trizas. El tacón que se trababa entre las piedras provocó que se partiera la suela por la mitad, caminar con ellos se volvió tarea de equilibristas.
Aún con todo, después de quitármelos me volvieron a decir:
- Estoy a tus pies
Un poco resentida le contesté:
- Pues ni lo estás ni lo volverás a estar. Y menuda forma de encontrarme el amor haciéndome perder el equilibrio.
Pero ellos seguían en sus trece.
- Para enloquecer de amor es necesario andar un poquito desequilibrado
Estoy a tus pies y me he ocupado de dejar trocitos de mí por todos lados para que sea el amor el que te encuentre y que nunca pierda tu rastro.