martes, 4 de agosto de 2009

Bajo el bonsai


TRISTEZA, escarabajo

de siete patas rotas,

huevo de telaraña,

rata descalabrada,

esqueleto de perra:

Aquí no entras.

No pasas.

Ándate.

Vuelve

al Sur con tu paraguas,

vuelve

al Norte con tus dientes de culebra.

Aquí vive un poeta.

La tristeza no puede

entrar por estas puertas.

Por las ventanas

entra el aire del mundo,

las rojas rosas nuevas,

las banderas bordadas

del pueblo y sus victorias.

No puedes.

Aquí no entras.

Sacude

tus alas de murciélago,

yo pisaré las plumas

que caen de tu manto,

yo barreré los trozos

de tu cadáver hacia

las cuatro puntas del viento,

yo te torceré el cuello,

te coseré los ojos,

cortaré tu mortaja

y enterraré tus huesos roedores

bajo la primavera de un manzano.


Cuando las tortas llueven de todos lados y sin saber por qué.

Cuando nada de lo que haces es suficiente y a cambio del esfuerzo solo hay más y más exigencias cuesta no sucumbir al desánimo.

De modo que me voy a aplicar el poema de Pablo Neruda y a falta de manzano como tenemos bonsai en la oficina, "Tristeza, enterraré tus huesos roedores bajo el bonsai" que con tanta dedicación, con estos calores, cada dos días riego.

martes, 14 de julio de 2009

Amores sucios





Hay amores sucios CONTAMINADOS de egoísmo, CIEGOS porque todo lo permiten, DESPREOCUPADOS e INCONSCIENTES del deterioro que ocasionan.
Amores que durante el periodo en que no rompen el corazón, con sus actividades destruyen el medio decorando nefasta y artificialmente el paisaje con pañuelos de papel y toallitas que fueron húmedas. CIEGOS amantes CONTAMINANTES, cómplices de la oscuridad nocturna, DESPREOCUPADOS por el aspecto que el lugar que propició su amoroso encuentro siga siendo bello mañana. Peligrosa INCONSCIENCIA que es capaz de convertir en estercolero los rincones más especiales.

miércoles, 1 de julio de 2009

A tus pies


- Estoy a tus pies - me dijeron los zapatos de tacón alto.
Y en un arrebato de coquetería me los calcé, sintiéndome más femenina que nunca.
Por una tarde decidí subirme al incómodo escalón de las pretenciones, de la pretención de ser más alta, de simular unas piernas más largas, la pretención de tener el cielo unos centímetros más cerca, de mirar a los ojos de los que son más altos sin tener que mirar hacia arriba para encontrarlos.
Por una tarde guardé mis zapatos planos y las botas de montaña para pasear por el suelo de callao del “Mentidero” del museo Antonio Padrón, que con tacones me pareció más difícil de recorrer que la bajada de Andén Verde a la playa de la Virgen después de la época de lluvias. Cambié los senderos entre pinos para mezclarme con el gentío que acudió a la exposición que inauguraba el curso de fotografía. Los alumnos del curso buscaban la mejor foto de los originales bodegones que adornaban artísticamente el patio, tremendamente incentivados porque las fotos que se exponían eran de muchos de ellos.
De camino al museo, cuando pasé por la plaza de Santiago de Galdar me pregunté si tenía sentido esa manera lenta de andar por ir subida al escalón de las pretenciones. Entonces escuché un piropo, al caminar lento me dio tiempo a escucharlo, a ponerme roja y a que se dieran cuenta de mi sonrojo, todo esto pude observar en mi lento avance hacia mi destino.
- Estoy a tus pies – volvieron a decir mis zapatos
- Pues como siga esto así, van a terminar en mis manos y a mis pies solo quedarían baldosas y asfalto. ¿Por qué me habré empeñado…?
- No te preocupes – me contestaron – Que pronto llegamos
- A este ritmo lo dudo – pensé – Este invento es la venganza de la búsqueda del amor desesperado.
Y con aire socarrón me preguntaron:
- ¿Así que es amor los que andas buscando?
Y seguro que si mis zapatos hubieran tenido cejas una de ellas se habría arqueado y agregaron:
- Yo te ayudaré a encontrarlo
Después de caminar torpemente sobre el callao del “Mentidero” las suelas se hicieron trizas. El tacón que se trababa entre las piedras provocó que se partiera la suela por la mitad, caminar con ellos se volvió tarea de equilibristas.
Aún con todo, después de quitármelos me volvieron a decir:
- Estoy a tus pies
Un poco resentida le contesté:
- Pues ni lo estás ni lo volverás a estar. Y menuda forma de encontrarme el amor haciéndome perder el equilibrio.
Pero ellos seguían en sus trece.
- Para enloquecer de amor es necesario andar un poquito desequilibrado
Estoy a tus pies y me he ocupado de dejar trocitos de mí por todos lados para que sea el amor el que te encuentre y que nunca pierda tu rastro.

miércoles, 10 de junio de 2009

Un feliz reencuentro


La loca influencia de este último mes parece que ya va remitiendo.
He estado como los nómadas todo el día con la maleta a cuestas buscando "mi sitio" y ya he desistido, estaba demasiado acostumbrada a sentir que el lugar donde residía era mio, mi espacio, aferrándome a esas ideas que dan ciertas seguridades, aunque he de reconocer que nada hay de seguro en ellas.
Ahora ya no me angustio con esta vida itinerante, todo lo que necesito cabe en una pequeña maleta y hasta me sobra espacio. Así que estoy en ese proceso de desprenderme de todo lo demás, de todos los libros que ya he leído y no volveré a leer más. De las cosas que me han regalado y conservo por sentimentalismo aunque yo jamás las hubiese elegido, todo ello lo estoy dejando atrás al igual que los recuerdos.
Creía que mi cámara se quedaría atrás en este proceso. Cuando tenía un poquito de tiempo la buscaba entre las cajas de cosas inútiles que empaqueté para la mudanza, pero no aparecía. Ya había perdido la esperanza de recuperarla, me lamentaba de las fotos de la ruta a la Cueva del Humo, no las había descargado todas.
La eché mucho de menos, especialmente porque estaba experimentando con ella de manera manual. Mi pequeña compacta, tan linda, ligera y discreta, mi fiel compañera de viaje y testigo de mis mejores momentos. Cuando la encontré no me lo creía, tras semanas de búsqueda estaba alli, en una caja que había mirado cientos de veces y no la vi hasta que no vacié la caja por completo.
Y para inmortalizar este feliz reencuentro que mejor que la foto del gigante drago de Pino Santo enraizado entre las rocas como colgado del risco.

martes, 12 de mayo de 2009

Paso a paso


Ana, Angel, Jose, Nieves, Clara, gracias, muchas gracias por su apoyo. Les dedico este post de agradecimiento a todos ustedes, caminantes y navegantes del ciberespacio, a los que se han pronunciado en el post anterior y a los que personalmente me han ofrecido un hombro y su capacidad para escuchar.

Perdón si no he contestado antes, pero no he tenido ocasión de conectarme, no tengo línea de teléfono en casa y ahora ando robando ratitos de conexión a mi hermano, que con gusto me presta su ordenador.

Sí, esto parece una carrera de fondo, un momento en que se ponen a prueba la resistencia, el optimismo y el concepto que tenía yo de mí misma.

En los momentos de mayor vulnerabilidad repetiré en mi mente a modo de mantra: "no es para tanto"

Y si eso no funciona recurriré a la frase de Pajarico "que bien se está... cuando se está bien" a modo de promesa de los tiempos buenos que tarde o temprano llegarán.

El mes de mayo con su influjo cambiante me está transformando y como cangrejito, estoy dejando atrás el envoltorio que ya me está quedando un poco pequeño.

Pero a pesar de todo, sigo riendo cuando me reúno con los compañeros de ruta, a los que tanto agradezco su buen humor que hasta hacen chiste de su sombra. Agradezco su comprensión durante esos días en contacto con la naturaleza de total evasión en los que seguimos de guasa a pesar de que nos caiga la noche a medio camino.

Eso es, la vida es marea alta y marea baja, con días soleados y días lluviosos, contrastes que no pueden existir el uno sin el otro, oportunidades de crecer y de madurar, y aunque parezca que no, pasito a pasito algo se avanzará.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Al borde del precipicio


Hay épocas en que todo parece estar en contra. El coche que se rompe cuando se vive el momento económico más delicado y además cuando más lo necesitas para desplazarte. Una lesión, un golpe, la guagua que se escapa cuando estás llegando a la parada. Los movimientos se vuelven torpes por la falta de descanso, porque todo te pilla encima en plena mudanza, con el agravante de que te mudas a un sitio que realmente no te gusta.

Y sin embargo, hay que seguir produciendo, tragar con todo y seguir adelante, procurando que no repercuta en las capacidades, porque cuando se trata de estudios o de trabajo conviene tener la habilidad de dejar de lado los problemas personales y seguir tirando pa´lante. Y si lo notan que no sepan del todo lo mal que uno está, para que tampoco repercuta en las relaciones.
Luego, cuando lleguen los tiempos mejores poder decir a boca llena: “lo que no te mata te hace más fuerte”. Pero a veces, al borde del colapso se desea dejarse caer por el precipicio del abandono, claudicar y descansar de la lucha aunque sea como vencido.

miércoles, 29 de abril de 2009

El tiempo pasa y no de largo


La ruta del sábado finca de Tirma- Cueva del Humo- Tifaracás fue toda una aventura, nos atrevimos a transitar caminos de cabras y nos encontramos a machos cabríos en libertad, fue muy emocionante.
Lástima que el día se nos hiciera tan corto y nos cayera la tarde a medio camino pues hubo que apretar el paso. Habrá que volver, me quedé con ganas de disfrutar un poco más el último tramo, pero no había tiempo para embelezarse, la noche no admitía prorrogas y avanzaba más rápido que nosotras.